1.1 La diversidad del aula

Es importante recordar que toda aula es un espacio heterogéneo en cuanto a ritmo de aprendizaje, condición socioeconómica, cultural, procedencia étnica, etc.; por lo que el docente debe adaptar su metodología y diversificarla con el objetivo de que todos los estudiantes accedan a los aprendizajes básicos imprescindibles y potencien sus aprendizajes deseables.

1.2 El ritmo académico del grupo

El equipo docente debe tomar en cuenta el ritmo académico del grupo, a través de la observación del trabajo en el aula. Este dato le permitirá planificar las tareas para que sean actividades estimulantes que refuercen, potencien y desarrollen sus aprendizajes y capacidades intelectuales, adaptándolas a sus tiempos para que las tareas no causen frustración y cuenten con tiempo suficiente para ejercitarse y aprender.

1.3 La condición económica, social, cultural y lingüística de los estudiantes

El rendimiento escolar de un estudiante tiene relación con factores personales, familiares, socioeconómicos y culturales, incluso geográficos y de infraestructura institucional, barrial, comunitaria (el desarrollo tecnológico, el acceso a las TIC), etc. que no siempre son los óptimos o que no están al alcance de todos. Es importante no desatender estos componentes sino utilizar las condiciones del contexto como escenario en el diseño de las tareas.

1.4 Las condiciones de salud

En el sistema educativo existe una población estudiantil con condiciones de salud 1.Sugerencias generales para la realización de tareas diagnosticadas que pueden ser prolongadas, asociadas a enfermedades crónicas y/o catastróficas, que implican la asistencia, con cierta frecuencia, a centros hospitalarios con la finalidad de mantener consultas, terapias y tratamientos sistemáticos, adecuados a su condición de salud. Este hecho implica que para este grupo estudiantil vulnerable, se considere de manera especial la pertinencia, dosificación y diversificación de las tareas escolares.

1.5 Privilegiar la calidad de las tareas sobre la cantidad

Es importante identificar cuál es la dificultad o el punto débil de los estudiantes para el desarrollo de una tarea, de manera que éstas sean pertinentes. Es decir, que apunten realmente a potenciar los aprendizajes y a desarrollar las habilidades necesarias, en particular a aquellos niños, niñas y jóvenes que por presentar alguna condición específica requieren, precisamente, tareas mejor direccionadas. A partir de las dificultades de aprendizaje específicas del estudiante, el docente identificará estrategias de estudio o de ejecución adaptadas a su realidad. Las tareas deberán ir desde lo más simple hasta lo más complejo de acuerdo con el progreso que vaya demostrando. Al ser pensadas de esta manera, se garantiza el avance progresivo de los conocimientos y habilidades que se estén trabajando y que las tareas cumplan la función de estimular en el estudiante la confianza en sí mismo, en su aprendizaje y en sus múltiples potencialidades. Por otra parte, los docentes a través de la planificación de las tareas escolares, podrán considerar no enviar tareas a los estudiantes, especialmente en el nivel de Educación General Básica en los subniveles preparatoria y elemental, con la finalidad de que los niños, niñas y adolescentes hagan buen uso de su tiempo libre en familia, asimismo podrán considerar que durante la época de exámenes, los estudiantes de todos los niveles de educación, no reciban tareas, a menos que sean tareas específicas que aporten a este fin. Según el acuerdo ministerial Nro. MINEDUC-2018-00067-A.

1.6 La integración de la familia

Las nuevas disposiciones acerca del tipo de tareas y el tiempo eficiente para resolverlas, subrayan y valoran, como factor afectivo en el proceso de aprendizaje, el involucramiento de la familia con su apoyo constante en casa, como espacio de diálogo e interacción para fortalecer los lazos familiares. Sin embargo, también combaten una de las prácticas más arraigadas en relación con las tareas escolares que ha consistido en el involucramiento de las familias en su ejecución. La sobrecarga de deberes y la dificultad en su resolución, sumadas al anhelo de los representantes legales para la obtención de buenas calificaciones, ha provocado que sean los adultos quienes terminen realizándolas. Los miembros de la familia pueden ser guías y asesorar las tareas, pero no deben hacer el trabajo que le corresponde al estudiante. Las madres, padres y/o representantes legales de los estudiantes deberán involucrarse de manera directa y activa en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El mismo incluirá apoyo, seguimiento y supervisión sobre el cumplimiento de tareas escolares, crear el ambiente adecuado, proporcionar herramientas necesarias para que su representado realice las tareas, sin intervenir en la resolución de las mismas, ni permitir que terceros las realicen, según lo establece el artículo 9 del acuerdo ministerial Nro. MINEDUC-2018-00067-A. Es importante recalcar que es el estudiante el que necesita reforzar sus conocimientos.

1.7 Elaboración de instrumentos de evaluación de tareas escolares

Un derecho del estudiante y, en contrapartida, una obligación del docente, es que ambos estén informados sobre qué y cómo se va evaluar dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje. Para ello, el diseño de un instrumento que informe de los aspectos que se va a evaluar, de la valoración cualitativa y cuantitativa que se dará a cada uno es inprescindible. Según lo establece el acuerdo ministerial Nro. Nro. MINEDUC-2018-00067-A, en su artículo 8, los docentes deberán informar a los estudiantes el tiempo que disponen para entregar la tarea asignada, de acuerdo a la planificación previamente realizada, informando los criterios de evaluación de cada tarea al momento de solicitarla, los cuales dependerán de la complejidad de las asignaturas, las necesidades educativas y del nivel que cursa el estudiante.Por otra parte, la generación de instrumentos de evaluación implican validez e información de calidad para que las tareas se conviertan en reales indicadores del proceso de desempeño de los estudiantes y del proceso de enseñanza del docente. Permiten al docente marcar el rumbo sobre la pertinencia, importancia, alcance y complejidad de los trabajos enviados y su relación con los aprendizajes. Permite tener claridad sobre lo que se espera de los estudiantes en la realización de la tarea, facilitándoles desarrollarla con éxito.

Dado que los instrumentos de evaluación, con sus parámetros e indicadores forman parte del proceso de construcción de la política interna de tareas, es necesario considerar los aportes de los estudiantes. Éstos, al estar al tanto de la política de tareas definida por su institución educativa, serán responsables de su cumplimiento, según lo establece el acuerdo ministerial Nro. MINEDUC-2018-00067-A.